La Ley Natural: La batalla entre lo nuevo y lo antiguo
noviembre 24, 2008 por bitdrain

Las líneas que aquí subscribo nacen de la curiosidad, de la confrontación dialéctica y del empeño en dar respuesta y comprensión a otros blogueros. Lo que a continuación se mostrará sólo hace mención a mi opinión personal.
La batalla de lo nuevo y lo antiguo. Esa parece ser, en definitiva, la explicación de los últimos acontecimientos históricos. Un concepto que, a un servidor le pasa totalmente inadvertido, parece haber marcado la línea evolutiva espiritual del pensamiento y rigor ético humano. Supongo que todos habremos oído hablar de los Derechos Humanos, es decir, de la
Declaración Universal de los Derechos del Hombre, adoptada y proclamada por la Asamblea General de Organización de Naciones Unidas en su resolución 217 A (III), de 10 de diciembre de 1948. Esta declaración venía a poner algo de paz y cordura entre naciones en época de posguerra y tras las mutuas matanzas de primera mitad de siglo XX, englobadas en sus artículos I y II (de un total de 30):
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. [Artículo I]
Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión pública o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si s trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía. [Artículo II]
Libertad, igualdad, fraternidad, lucha contra la descriminación. Términos que recuerdan a Mayo del 68 o a la Revolución Francesa. Nunca pudo Paul Hazard llegar a pensar cuan lejos llegaría lo que el definiría como Crisis de la conciencia europea. Aunque la anterior reclamación suene a utópica, a un servidor como persona que es, le resulta espeluznante y vergonzoso el hecho de tener que registrarse un código de conducta que debería ser innato y que básicamente se reduce a tres premisas: amor, tolerancia y respeto. La dignidad humana queda inherente a la condición humana y la pregunta subyacente es si realmente era necesario semejante empuje político.
Pero hoy hemos venido a hablar de La Ley Natural y la cuestión es simple: ¿Qué es la Ley o Derecho Natural? Para empezar habría que afirmar que no se trata de un término jurídico, aunque quede constancia de su uso en la legislación de diversos periodos históricos. Usada por diferentes filósofos y teólogos, parece ser que tiene matices que la relacionan con la “divinidad” o “sobrenaturalidad” de la naturaleza humana. Indagando puede encontrarse opiniones para todos los gustos y raíces tan alejadas como el propio origen del hombre.
En cierta manera el derecho natural podría llegar a formularse como una doctrina moral o fundamentos éticos, que al describir el comportamiento social del individuo, llevaran a éste a alcanzar un estado de felicidad. El debate o controversia generado durante siglos llevaría a establecer unos fundamentos de lo que sería la justicia y el derecho, pilares fundamentales del Estado de Derecho moderno, y versaría sobre la problemática en el ámbito privado (individuo y familia) y en el público (estado y relación internacionales). Es decir, regulación de la interacción entre agentes sociales individuo-estado o el papel del individuo bajo un entorno de principios morales.
Como no me hallo en situación de profundizar en la temática dejaré algunas citas de personajes que si lo han hecho, así podremos todos reflexionar sobre ello y sacar las conclusiones que creamos adecuadas:
“No es otra cosa que la luz de la inteligencia infundida en nosotros por Dios. Gracias a ella conocemos lo que se debe hacer y lo que se debe evitar. Dios ha donado esta luz y esta ley en la creación” [Santo Tomás de Aquino]
“Ciertamente existe una ley verdadera, de acuerdo con la naturaleza, conocida por todos, constante y sempiterna… A esta ley no es lícito agregarle ni derogarle nada, ni tampoco eliminarla por completo. No podemos disolverla por medio del Senado o del pueblo. Tampoco hay que buscar otro comentador o intérprete de ella. No existe una ley en Roma y otra en Atenas, una ahora y otra en el porvenir; sino una misma ley, eterna e inmutable, sujeta a toda la humanidad en todo tiempo…” [Marco Tulio Cicerón]
La ley natural, en cuanto regula las relaciones interhumanas, se califica como “derecho natural” y, como tal, exige el respeto integral de la dignidad de cada persona en la búsqueda del bien común. Una concepción auténtica del derecho natural, entendido como tutela de la eminente e inalienable dignidad de todo ser humano, es garantía de igualdad y da contenido verdadero a los “derechos del hombre”, que constituyen el fundamento de las Declaraciones internacionales.[Juan Pablo II]
Según Benedicto XVI, la ley natural es una “norma escrita por el Creador en el corazón del hombre, que le permite distinguir el bien del mal”. “En la raíz de esta tendencia se encuentra el relativismo ético, en el que algunos ven incluso una de la condiciones principales de la democracia, pues el relativismo garantizaría la tolerancia y el respeto recíproco de las personas”.
Y para vosotros, ¿qué es? ¿habías oído este término con anterioridad?
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[...] * Las citas de inicio y fin de texto son originarias de Mischa Cotlar. Enlaces relacionados: La Ley Natural: La batalla entre lo nuevo y lo antiguo. La Ley Natural II: La lucha entre el bien y el [...]